Dónde nació el pádel, la llegada a España y el posterior campeón italiano

El pádel es un deporte bastante parecido al tenis clásico, pero la diferencia con éste radica en el espacio restringido que se utiliza en comparación con el tenis tradicional.

Nació en México en los años 70 de forma totalmente aleatoria por un ciudadano mexicano (Enrique Corcuera) que decidió utilizar el espacio de su residencia para jugar, se encontró con un entorno más restringido y limitado que el tenis que todos conocemos.

Para poder seguir jugando, se creó una cancha completamente rodeada de muros y redes metálicas que, unidas, hacían que la pelota nunca saliera del área de juego y siempre permaneciera en circulación. Ha nacido el pádel.

El pádel pronto cruzó las fronteras de México, y más tarde se expandió primero a España y luego a otros países como Argentina, Estados Unidos, Francia y finalmente a Europa. Aunque es un deporte que vio su nacimiento en México, fue en España donde más despegó el pádel cuando el príncipe Hohanlohe quedó tan impresionado por la idea del mexicano que mandó construir un campo de las mismas características en su hotel para que los huéspedes pudieran jugar libremente.

El juego siguió siendo practicado por la «clase alta» hasta la década de 1980, cuando se puso de moda en Estados Unidos y se convirtió en un verdadero deporte.

El primer campeón italiano del Padel

El pádel también se estableció en Italia. En 1991, algunos aficionados fundaron la Federación Italiana de Pádel con la intención de apoyar este deporte en el Bel Paese. Despertó un gran interés hasta el punto de que otras asociaciones deportivas colaboraron y se tomaron en serio la iniciativa.

Con el crecimiento del interés común por el pádel, cada vez se unió más gente y el juego se expandió en consecuencia por toda Italia. En el verano de 1991 se celebraron los primeros torneos a nivel nacional y posteriormente, en octubre de ese año, un par de jugadores participaron en el absoluto español celebrado en Barcelona.

Es importante mencionar al primer campeón italiano de pádel, Gianluca Baldi, y más tarde, en la temporada 1992/1993, su hermano Riccardo Baldi se convirtió en campeón.

También en Italia se inauguró en 1994 el primer campo con paredes de cristal, fácilmente desmontable y que puede transportarse a cualquier lugar. Ese mismo año, Italia participó en los Campeonatos del Mundo de Pádel, obteniendo el noveno puesto, mientras que en Europa quedó en segundo lugar después de España. Además, en mayo del 94, la Copa Corcuera, en homenaje al inventor del pádel, contó con la participación de Italia.

En 1996 se celebró por primera vez la Copa de Naciones e Italia quedó incluida en el Grupo B junto con Estados Unidos, Canadá, Francia y México.

El primer punto de inflexión real para Italia en este juego se produjo en 2021, cuando la selección italiana se proclamó subcampeona de Europa en Sabadell, ganando a Francia, Bélgica y Austria.

En 2021 el pádel obtuvo finalmente el reconocimiento del Comité Olímpico Nacional Italiano, entrando en el ámbito de la Federación Italiana de Tenis.

¿Es un deporte para todos?

El Pádel o Padel es un juego que se puede practicar incluso a nivel amateur;
cualquiera puede jugar y es relativamente sencillo y muy divertido.

Las reglas son más o menos las mismas que las del tenis, al menos a nivel básico.

Empecemos por decir que el pádel es un juego de pareja; el saque debe realizarse detrás de la línea de servicio y el jugador que sirve se encuentra en una posición antitética desde la zona de saque. Obviamente, los saques se alternan, golpeando la pelota desde el lado derecho de la cancha hacia el lado derecho del jugador que recibe y luego desde el lado izquierdo posterior.

Un detalle muy importante es que la pelota no debe acabar en la pared colocada en el campo del adversario y nunca debe botar dos veces. Además, no debe golpear el cuerpo del adversario, de lo contrario se comete una falta.

En cuanto al cálculo de la puntuación, se evalúa con las mismas reglas que en el tenis.

Un jugador saca, el adversario recibe.

Al recibir un saque, la pelota no puede ser voleada, es decir, el jugador que recibe no debe devolver el golpe si no ha hecho primero un solo bote en el suelo, y por supuesto debe ser golpeada antes de que bote por segunda vez. El incumplimiento de estas normas supondrá la pérdida de puntos.

Se pierden puntos si la pelota bota dos veces en la pista antes de ser golpeada, cuando un jugador volea antes de que la pelota cruce la red, si un jugador golpea al adversario con la pelota y, por último, cuando el jugador realiza dos rebotes al responder.

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